17 enero 2012

Jaime Alguersuari

Apartado a los veintiún años de las pistas, la otra cara del piloto, la de DJ Squire, toma las riendas de su vida. Al menos por ahora. Alguersuari reflexiona sobre la música.

-¿Le ha servido su experiencia en la Fórmula 1 para moverse en una industria como la discográfica?
—Algunas cosas son similares, sobre todo porque las afronto desde dentro, desde el corazón. La música es un sentimiento, y también conducir. Hacer una curva, completar una vuelta o plantear una estrategia para pasar al coche que llevas delante es algo muy personal. En una carrera nunca piensas en quedarte detrás, aunque lleves peores neumáticos y menos gasolina que tus rivales. Fuera de la pista, en la música, es igual: todo fluye. Lo único que cambia es que los sentimientos se manifiestan a través de un lenguaje de sonidos.

-¿Es posible componer música después de una carrera?
—Todo representa una experiencia, y de todo se aprende en la vida. Cuando termino una carrera, tengo un estudio de grabación en Barcelona donde puedo desarrollar mis ideas, que siempre dependen de la situación emocional o sentimental en la que me encuentre. Si la cosa ha ido bien sobre la pista, la música es distinta a la de esos días en los que llueve, en los que no tengo carreras y nadie llama por teléfono...


-¿Frecuenta los laboratorios sonoros donde se ensayan los nuevos ritmos y piezas de la música de baile?
—Intento escuchar cada cosa nueva que sale al mercado, por rebuscada que sea. La educación es básica para un productor, pero sin renunciar a la inspiración y la creatividad. No soy partidario de copiar. Cuando escuchas un sample y te gusta como suena, te inspira para componer. Hay muchas maneras de crear: tengo compañeros que crean melodías a partir de un bajo, otros parten de un groove... Todo surge de la inspiración, porque hay un origen, pero cada uno tiene su manera de hacer y de ver la música. Lo más importante es tener abierto un gran angular de forma permanente.

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